
No todos los conflictos jurídicos tienen que resolverse ante un juez. La mediación y el arbitraje son alternativas más rápidas, económicas y confidenciales. Te explicamos cuándo conviene cada una y cómo funcionan.
Los procedimientos judiciales en España pueden prolongarse durante años, con costes económicos y personales considerables. Los métodos alternativos de resolución de conflictos (ADR, por sus siglas en inglés) ofrecen soluciones más rápidas, confidenciales y, en muchos casos, más satisfactorias para ambas partes que una sentencia impuesta.
La mediación es un proceso voluntario y confidencial en el que un tercero neutral, el mediador, facilita la comunicación entre las partes para que sean ellas mismas quienes alcancen un acuerdo. No impone una solución, sino que ayuda a encontrarla. Está regulada en España por la Ley 5/2012 de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles.
Sus ventajas son múltiples: rapidez (un proceso puede resolverse en semanas), coste inferior al litigio, confidencialidad total y preservación de la relación entre las partes, algo especialmente valioso en conflictos entre socios, en el ámbito familiar o en relaciones comerciales continuadas.
El arbitraje es una vía heterocompositiva: las partes delegan la decisión en uno o varios árbitros, que resuelven el conflicto mediante un laudo arbitral con los mismos efectos que una sentencia judicial. Está regulado por la Ley 60/2003 de Arbitraje.
Es especialmente útil en conflictos mercantiles internacionales, disputas entre socios o litigios técnicos donde se requiere experiencia sectorial específica. El árbitro puede ser elegido por las partes, lo que garantiza una mayor especialización que la obtenida por el reparto aleatorio de asuntos en los juzgados.
La mediación es ideal cuando existe voluntad de llegar a un acuerdo y se quiere preservar la relación. El arbitraje es preferible cuando se necesita una decisión vinculante pero se quiere evitar la judicatura ordinaria. El litigio es inevitable cuando la otra parte no colabora o cuando los derechos en juego requieren una respuesta coercitiva del Estado.
En López-Socas Perera Abogados analizamos cada conflicto para recomendar la vía más eficiente. A veces la mejor victoria es la que se alcanza sin necesidad de ir a juicio.
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